Gestiona el estrés con Mindfulness. Calma tu sistema nervioso

Dominá el estrés con Mindfulness: Calma real para tu sistema nervioso

Durante muchos años de mi vida sentí que estar siempre disponible, productiva y conectada era “normal”. El estrés dejó en algún momento de ser una respuesta eventual a ser un estado habitual. Me despertaba y mis primeros pensamientos eran sobre todo lo que había que hacer ese día.

Así que sé perfectamente de lo que están hablando las personas que llegan a mi consultorio buscando un alivio para sus cuerpos que se sienten agotados, irritados, desconcentrados, ansiosos, tensos y acelerados.

Todos en algún momento necesitamos sentirnos, ser conscientes del estado en el que nos encontramos y empezar a hacer algo para gestionar el estrés. Las situaciones, los desafíos, el mundo va a seguir girando como hasta ahora, la vida no espera a nadie, pero cuando desarrollamos recursos internos, nuestro sistema nervioso recuerda cómo regularse para no llegar a extremos que enferman.

Nuestro sistema nervioso está constantemente evaluando si estamos seguros o amenazados. Cuando percibimos peligro (real o simbólico), activamos respuestas automáticas: lucha, huida o congelamiento. Y cuando percibimos seguridad, nuestro cuerpo puede relajarse, descansar, desintoxicarse y pensar con claridad.

Tanta autoexigencia te deja con pocas posibilidades de “hacer diferente”, porque el cerebro ahorra energía y prefiere ese malestar automático a tener que hacer un esfuerzo más y cambiar. El cerebro no entiende que el estrés te está haciendo vivir una vida “poquitera”.

¡Eso ya lo sabés! Pero no se trata de saber la teoría sino de usar ese conocimiento que lo tenés archivado y llevarlo a la acción. Hacer lo que sabés que tenés que hacer. Y no hacerlo una vez, sino profundizar en la práctica hasta que se produzcan cambios biológicos, en tus sistemas nervioso, inmunológico, digestivo, muscular, cardíaco, respiratorio… hasta que se alivie el estrés…

El Mindfulness y el estrés están directamente conectados. La regulación del sistema nervioso comienza con pequeños actos conscientes. No necesitas horas de meditación. Bastan minutos para generar cambios profundos.

Te comparto algunos recursos básicos que podés comenzar a practicar:

Respirar consciente: cerrá los ojos y sentí tu respiración, con 3 minutos alcanza para bajar cualquier estado de aceleración.

Podés probar inhalar profundo y al exhalar alargar el tiempo. Las exhalaciones más largas ayudan a activar el sistema parasimpático, asociado con calma y regulación.

Otro ejercicio que a mí me ayuda es el “ritual personal”. Por ejemplo, podés tomarte unos minutos al día, antes de desayunar, antes de ir a dormir, cuando subís al auto para emprender el regreso a casa, luego de un baño reconfortante: Soltá el celular por 5 minutos y tomá conciencia de cómo está tu cuerpo en ese momento. Podés ir recorriendo parte por parte como un scanner u observarlo de manera global.

Te animo a crear tu propio ritual:

  • Encender una velita o un sahumerio
  • Acostarte en silencio
  • Sentir los latidos del corazón con las manos apoyadas en el pecho
  • Prepararte un té, un juguito y tomarlo sin hacer nada más que eso

Sin apuros, esa es la consigna.

El secreto está en profundizar, practicar todos los días, aunque no tengas ganas, hacerlo para enseñarle al cerebro que hacer algo nuevo no es peligroso. Al principio puede parecer una exigencia más, pero a mediano y largo plazo, el estrés se alivia y la percepción de la vida mejora.

Hay una cuestión que es muy importante que notes, y es el hecho de que muchas personas (y puede ser tu caso) se estresan también por exigirse dejar de estar estresadas. Por eso la autocompasión, la amabilidad con vos misma/o, la paciencia y ternura en cómo te tratás durante el proceso hacia tu mayor bienestar es fundamental.

¿Qué es la teoría polivagal para la ansiedad? La teoría polivagal, desarrollada por el Dr. Stephen Porges en 1994, explica cómo el nervio vago regula nuestras respuestas al estrés. Cuando entendemos esta conexión, podemos aplicar herramientas como el yoga polivagal y la respiración consciente para activar el estado de seguridad y calma.

Probá con preguntarte: ¿Qué necesito ahora, en este momento? Ese pequeño cambio puede modificar profundamente tu relación con vos misma/o.

Gestiona el estrés con Mindfulness. Calma tu sistema nervioso
Gestiona el estrés con Mindfulness. Calma tu sistema nervioso

Recién cuando pude reconocer que me estaba lastimando, que la autoexigencia era algo mal aprendido que me estaba quitando salud y energía vital, pude dar los primeros pasos hacia mi paz interior. Mientras no seas tu prioridad, al menos 10 minutos de cada día de tu vida, va a ser casi imposible que mantengas la motivación para salir del estrés.

AspectoClave
FrecuenciaTodos los días, aunque sean 5 minutos
ActitudAutocompasión y paciencia
Herramienta baseRespiración consciente
ObjetivoRegulación del sistema nervioso

Gestionar el estrés con Mindfulness implica lidiar con lo imperfecto, con la incertidumbre, construyendo recursos internos que te permitan volver a la calma tantas veces como las necesites. Pausar, sentir, respirar y volver al cuerpo para seguir la vida con energía renovada.

¿Cómo ayuda el Mindfulness a reducir el estrés? El Mindfulness te permite observar tus pensamientos y sensaciones sin reaccionar automáticamente. Esto le da a tu sistema nervioso la señal de seguridad que necesita para activar la calma.

¿Qué ejercicios de yoga polivagal puedo hacer en casa? La respiración con exhalación prolongada y las posturas que activan el nervio vago (como inclinaciones suaves y estiramientos del cuello) son excelentes puntos de partida.

La gestión del estrés y Mindfulness no es una meta lejana. Es una práctica diaria que transforma tu relación con vos misma/o. Comenzá hoy con tres minutos de respiración consciente. Tu sistema nervioso te lo va a agradecer.

Si querés profundizar en la regulación del sistema nervioso y la teoría polivagal, te invito a explorar más contenido en mi blog sobre bienestar emocional. La ciencia y la práctica están de tu lado. Solo necesitás dar el primer paso.