Yoga para niños

El Yoga para Niños no es una adaptación del Yoga para adultos.  Más allá de tener la base filosófica compartida, una clase de Yoga para niños debe incorporar conocimientos de pedagogía infantil, edades evolutivas, necesidades y posibilidades generales de cada edad, además de tener en cuenta las inteligencias múltiples, las neuro divergencias y las condiciones particulares de cada niño, además de la dinámica de cada grupo. 

Un maestro de Yoga para Niños debería saber cómo aprende un niño, las bases neurocientíficas del proceso de enseñanza – aprendizaje, y qué recursos utilizar para que conceptos tan abstractos como la paz, la calma, el amor, la unidad, la energía o la consciencia, por ejemplo, puedan ser comprendidos e incorporados por un niño. La formación del instructor es fundamental en este sentido.

Practicar yoga en la infancia puede ayudar a los niños a sobrellevar el estrés del trajín cotidiano, cada vez más parecido al de los adultos. ¡¡Porque si!! los niños también se estresan!

El Yoga les aporta fuerza y flexibilidad musculoesquelética, sentido del equilibrio, crecen más sanos física y emocionalmente, mejoran su postura y al respirar correctamente oxigenan eficientemente sus órganos y en especial el cerebro.

El Yoga aporta mayormente seguridad y confianza en sí mismos, mejora la relación con los otros niños y su entorno natural.

También por medio del Yoga empezarán a sentir y a conocer su cuerpo, a quererlo y a respetarlo.

Te comparto algunos beneficios de la práctica de Yoga en la infancia:

-Mejora la fuerza y flexibilidad

-Aumenta la autoestima, la capacidad sensorial y la conciencia corporal.

-Mejora la coordinación y el equilibrio.

-Desarrolla la autodisciplina y el autocontrol.

-Fortalece la concentración.

-Ayuda a mantenerse más erguido y a sentirse más alto, soportando una columna larga y flexible.

-Fortalece y mejora todos los sistemas corporales: esquelético, nervioso, circulatorio, digestivo, respiratorio, hormonal y muscular y favorece nuestros conocimientos de anatomía.

-Es no competitivo.

-Fomenta la cooperación y el trabajo en equipo.

-Enseña a relajarse y a reducir el estrés.

A través del Yoga el niño puede ampliar su percepción más allá de los sentidos e iniciarse en el conocimiento de su mundo interno, de su emocionalidad y espiritualidad, esto favorece enormemente su cosmovisión, empatía, compasión y solidaridad.

Tanto para el niño inquieto o activo como para el tímido o vergonzoso, la práctica de Yoga ayuda a canalizar su energía y reafirmar su autoestima.

Favorecerá a los más activos a aprender a relajarse y concentrarse más, mientras que también fomentará que los niños menos inquietos pierdan su incomodidad ante los demás y se abran al mundo que les rodea.

Con el Método de los 4 Dominios del Ser, el instructor adquiere habilidades que le permiten crear encuentros de Yoga, donde el niño vivencie sus dominios, físico – biológico, mental- lingüístico, emocional y energético – espiritual y pueda incorporarlos de manera natural a su vida, rutinas, vínculos y espacios cotidianos.

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