5 Claves para Expandir tu Vida con la Regulación del Sistema Nervioso
Hasta donde puedes expandir tu vida
Hay personas que se preguntan por qué, a pesar de sus ganas, sus ideas o su deseo de crecer, sienten que algo las frena, que llegaron a un techo y no pueden pasar de ahí.
No es falta de voluntad.
No es falta de capacidad.
Muchas veces, es algo más profundo y menos visible: el sistema nervioso no está preparado para sostener lo nuevo.
Nuestra vida no se expande más allá de lo que nuestro sistema nervioso puede contener, es como querer poner una sandía de 3 kilos adentro de una tacita de té, ¡misión imposible!
El sistema nervioso regula la experiencia
El sistema nervioso autónomo es el encargado de mantenernos con vida, pero también de determinar cómo vivimos, la manera en que encaramos el día a día: si en calma o en alerta, si en conexión o en defensa, si abiertos al cambio o aferrados a lo conocido.
¿Si en este momento te sincerás para expandir tu vida, de qué lado estás viviendo?
Desde la mirada de la Teoría Polivagal, sabemos que el cuerpo evalúa constantemente si el entorno es seguro o amenazante.
¡¡¡Esa evaluación ocurre antes de cualquier pensamiento consciente, porque es automatismo puro!!!
Y en función de esa evaluación, se activa, se cierra o en algunos casos cuando el desafío es visto como intolerable, se queda congelado
Cuando el sistema nervioso tiene una ventana de tolerancia reducida, cualquier desafío, una decisión, una exposición, un vínculo, un nuevo proyecto, puede vivirse como peligroso. Entonces aparecen el agotamiento, la ansiedad, la procrastinación, el autosabotaje o la sensación de estar siempre “al límite”.
Crecer no es empujar: es ampliar la capacidad de sostén
Muchas personas intentan cambiar su vida desde la mente: pensar distinto, hacer más, exigirse, motivarse.
Pero si el sistema nervioso no se siente seguro, el cuerpo no acompaña. Es ahi donde necesitamos poner en marcha la Regulación del Sistema Nervioso
El verdadero crecimiento ocurre cuando se amplía el “volumen interno” del sistema nervioso:
la capacidad de estar presente sin colapsar, de sostener más energía sin agotarse, de habitar vínculos, trabajo y visibilidad con mayor estabilidad y confianza
Eso no sucede de un día para otro, ni por entenderlo intelectualmente.
Sucede a través de experiencias corporales repetidas de seguridad, regulación y conexión.
Por qué el crecimiento personal depende de la regulación del sistema nervioso
Un sistema nervioso regulado no es un sistema nervioso siempre calmo.
Es uno que puede moverse entre estados sin quedarse atrapado.
Que sabe activarse y también volver al reposo.
Que puede abrirse a lo nuevo sin sentirse amenazado.
Con el tiempo, esa regulación se refleja en la vida cotidiana: decisiones más claras, límites más sanos, mayor energía vital, menos lucha interna, más coherencia entre lo que sentís, pensás y hacés.
No es casualidad que algunas personas puedan sostener procesos largos, formaciones profundas o cambios vitales importantes. No es fuerza de carácter. Es entrenamiento del sistema nervioso, han desarrollado habilidades físicas, emocionales y mentales que le permiten sostenes más y mejor lo que desean y pueden expandirse mas y mas porque saben como hacerlo y pueden hacerlo cada vez que lo necesitan.
Lo veo todo en tiempo en las consultas, con mis alumnos que no pueden sostener la motivación inicial y así lograr resultados sostenidos en el tiempo. A la primera de cambio abandonan un proceso, dejan para después, creen que no es el momento y terminan perdiendo tiempo, dinero, energía, recursos, se vuelven inconstantes, superficiales, frágiles …y todo esto sencillamente es la manifestación del miedo, inseguridad y un sistema nervioso desregulado hace mucho tiempo.
Hay que continuar el proceso aun sin ganas, porque las ganas dependes justamente de tu sistema nervioso, y si continuás, si prácticas, le vas enseñando que es seguro crecer, que no hay peligro en incorporar información nueva y cambiar.
Lo se porque yo también estuve ahí, buscando excusas y cuando encontraba una era como una dosis de dopamina, y cada vez necesitaba más y más de eso que me daba la ilusión de clama, pero que en realidad era un ancla al estado de confort, era mi techo, mi vasija pequeña adonde no entraba ni un gramo mas de expansión, ni una gota más de algo nuevo, era el boleto hacia la mediocridad y la resignación.
Mi alma no estaba de acuerdo, hay un pulso interno, un susurro que algunos nos animamos a escuchar.
Comencé a romper mis propios límites, físicos primero porque mi cuerpo es mi mayor maestro, después mentales y finalmente emocionales.
¡Cada vez que siento que tengo un techo, comienzo a tomar consciencia del estado de mi sistema nervioso, y oh! estoy desregulada … y comienzo a ampliar mi capacidad interna de sostén,
a trabajar en mis centros de energía, mi motivación nace de reenfocarme en mi propósito. Me acompaño en la expansión que quiero en mi vida personal y profesional, ajusto la alimentación, me desintoxico de la hiper estimulación sensorial, voy de las meditaciones activas al mindfulness, conecto con la simpleza, hago ejercicios polivagales, vuelvo a los hábitos que me amplían la capacidad de crecer: regulo mi sistema nervioso.
La regulación no es lujo, es fundamento
Vivimos en una cultura que valora el hacer constante, pero desconoce el impacto que eso tiene sobre el sistema nervioso. Regularse no es detenerse: es crear las condiciones internas para vivir con más plenitud y crecer sin que esto sea sinónimo de desgaste de energía.
Cuando una persona empieza a comprender esto, y, sobre todo, a experimentarlo en el cuerpo, ya no vuelve atrás. Porque descubre que el bienestar no es una idea, sino una experiencia entrenable.
Y cuando el cuerpo aprende a sostener más vida, la vida, inevitablemente, se vuelve más amplia, más expansiva, más abundante, más próspera.













